La primera hospitalidad de la historia de Lourdes, denominada de Hospitalidad Ntra. Sra. de la Salud, nació en 1874 con la finalidad de acompañar a los peregrinos enfermos. Muy pronto se vió que esta actividad era insuficiente ante el creciente número de personas que acudían en peregrinación, así se convertirá en 1886 en la Hospitalité de Notre Dame de Lourdes encargándose de la acogida de todos los enfermos y peregrinos del mundo que llegan a Lourdes. Unida a la misma nos encontramos casi las 300 hospitalidades diocesanas que peregrinamos anualmente al santuario de Lourdes.
Cuando aquel que ha vivido la experiencia de Lourdes, no sólo como un ejercicio de voluntariado, sino que se ve interpelado a vivir en profundidad el mensaje de Lourdes y transmitirlo a los demás dentro de la Hospitalidad, opta por vivir el evangelio desde el servicio acogiendo y acompañando a todos los peregrinos y especialmente a los enfermos.
Inscribirse como miembro de la Hospitalidad, en cualquiera de sus categorías (camillero, enfermera, peregrino o enfermo) comporta “acoger” a todos como María acogió a Bernadette, y nos acoge a cada uno de nosotros, con una sonrisa maternal, con un respeto reverencial, con un cariño que nace del corazón. La acogida es el primer paso para “acompañar” a cada uno al encuentro con el Señor, por medio de María, en la situación personal en que se encuentre.
En resumen, ser hospitalario es vivir cada día el mandamiento nuevo de Jesús: “Amaos unos a otros como yo os he amado” (Jn 13,34) . Un amor que se concreta en el servicio.
Fuente hospitalidad Nuestra Señora de Lourdes de Ciudad Real